EL ANTIGUO Y EL NUEVO PACTO

La Biblia se divide en el Antiguo y Nuevo pacto.

Cuando Cristo murió nos dejó el nuevo pacto que comienza desde el libro de los hechos. Es el nuevo testamento donde nosotros somos los herederos.  La herencia en el antiguo pacto es una ley de condenación, nos revela allí el pecado, nos revela también la santidad de Dios.

La ley para un hombre es muy difícil de cumplir y Dios quiere que reconozcamos que en nuestras propias fuerzas no lo podríamos hacer, por eso en el momento en el que cada hombre reconoce ante Dios que la ley sin Cristo en nuestra vida es imposible de cumplir, Él entra en nuestra vida para fortalecernos a través del Espíritu Santo cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador y lo invitamos a morar en nuestra vida.

Por eso en un cristiano no hace buenas obras por sí mismo sino por el Espíritu Santo que mora en cada uno, que es el Espíritu de Dios y Él es el que realmente hace todas las cosas.

El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,
¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?

Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.

Y porque aún lo que fue glorioso, no es glorioso en este aspecto, en comparación con la gloria más eminente.

Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.

Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;

y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.

Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.

Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.

Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor“.
2 Corintios 3: 6 -18




En el versículo 3 vemos que ahora somos ministros que significa diáconos que somos servidores, ahora no servimos a la ley sino a el espíritu, ya no servimos a una religión sino a un Dios vivo.

Los religiosos siempre están pendientes de hacer solo cumplir la ley, reglas…y lo que nos quiere decir la biblia en ese pasaje es que ya nosotros no servimos a la ley sino a el espíritu porque la ley mata, más el espíritu vivifica.

Con el antiguo pacto una persona que violaba la ley tenía que pagar por ella…

Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro
Romanos 6:23

Muerte → Separación → (Alma y espíritu del cuerpo)

Los que mueren sin Cristo irán al centro de la tierra (alma). Lo que muere es la carne, el cuerpo pero el espíritu y el alma no mueren.

Van al infierno que físicamente está en el centro de la tierra y allá esperaran hasta que mueran todos lo que quedan en la tierra y cuando eso suceda serán presentados ante Dios y serán juzgados y luego lanzados al lago de fuego y azufre por toda la eternidad.

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que había en él;  la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Apocalipsis 20:12-15

Allí Dios mostrará porque se irá al infierno y nosotros seremos el jurado.

¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?
1 Corintios 6:2

Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
Juan 5:23

Agua limpia: Palabra de Dios.

Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Juan 15:3

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5:25-27

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.
Tito 3:5-6

Los que hemos creído en Cristo y lo tenemos como nuestro señor, no vendremos a juicio, porque ese juicio ya lo llevo Cristo en su cuerpo en una cruz.

Entonces la ley mata, nos separa de la comunión con Dios.

La ley da órdenes pero no el poder para cumplirla.

Pero proféticamente Dios habló sobre lo que pasaría en el nuevo pacto.

“Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”
Ezequiel 36:25-27

Entonces el Espíritu Santo entra a morar dentro de nosotros.

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
Que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.”
Efesios 1:13-14

Mientras vivamos en este cuerpo el Espíritu Santo morará en nosotros, pero, el día en que muramos el Espíritu no estará más en nosotros porque seremos semejantes a Jesús.

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
1 Juan 3:1-2

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
2 Corintios 3:18.

Amado lector, lo invitamos a que siga con un nuevo estudio bíblico a continuación: ESTUDIOS BÍBLICOS

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