LAS ADICCIONES

QUE DICE LA BIBLIA?

Sin duda, como seres humanos tenemos muchos defectos y cosas por mejorar. La palabra de Dios lo dice! «No hay bueno, ni aún uno».

Solo Cristo nos mostró el modelo de hijo que quiere nuestro Padre.

Día a día nos enfrentamos a aquellas formas de tentación que no nos permiten ni siquiera un poco, acercarnos a la templanza y el carácter de Jesús.

No es fácil y más cuando nuestra naturaleza mundana y llena de carnalidad por doquier nos susurra al oído y nos llena con dudas nuestra vida cristiana.

Para ser fuertes y hacerle frente a la tentación debemos recurrir de forma permanente, con constancia y día a día, a la única arma que como hombres y mujeres, podemos usar. SI! Nuestra espada. LA BIBLIA.

A continuación citamos los versículos que nos pueden ayudar llenándonos de valor, fuerza, paciencia, sapiencia, valentía, en fin, del amor que tanto necesitamos para hacer que todo suceda. El amor a Dios.

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I CORINTIOS 6 VERSÍCULO 12

12 «Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine.

I CORINTIOS 10 VERSÍCULO 12 AL 13

12 Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. 13 Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.

MATEO 26 VERSÍCULO 41

Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.

TITO 2 VERSÍCULOS 11 AL 12

11 En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación 12 y nos enseña a rechazar la impiedad y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio,

I JUAN 2 VERSÍCULO 16

16 Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre, sino del mundo.

PROVERBIOS 25 VERSÍCULO 28

28 Como ciudad sin defensa y sin murallas
    es quien no sabe dominarse.

1 PEDRO 5 VERSÍCULOS 8 AL 9

Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos.

1 CORINTIOS 15 VERSÍCULO 33

No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres».

JUAN 8 VERSÍCULOS 33 AL 34

33 —Nosotros somos descendientes de Abraham —le contestaron—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados?

34 —Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—.

MATEO 6 VERSÍCULO 13

Y no nos dejes caer en tentación,
sino líbranos del maligno.

1 CORINTIOS 6 VERSÍCULOS 19 AL 20

19 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

ROMANOS 7 VERSÍCULOS 14 AL 23

14 Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano, y estoy vendido como esclavo al pecado. 15 No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. 16 Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena; 17 pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo, sino el pecado que habita en mí. 18 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita.

Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. 19 De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. 20 Y, si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí.

21 Así que descubro esta ley: que, cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. 22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; 23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.

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